La Milena que vive en Montenegro parece una profesora de literatura. O una arquitecta. Alguien que toma café en librerías independientes y lee a Camus. No alguien que cerró con candado las puertas de un hospital y le prendió fuego con cuarenta y siete pacientes adentro
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Es de esos libros donde te preguntas por qué alguien se sentiría atraído por una persona así… y luego lo entiendes. No lo justificas, pero lo entiendes. Y eso da miedo.
— Paola R.No lo sentí como romance, lo sentí como una caída. Y eso fue lo mejor. Es más sobre obsesión, poder y curiosidad peligrosa que sobre amor.
— Valentina M.
Vine esperando un enemies to lovers oscuro y me encontré algo más denso. Aquí no solo se odian: se analizan, se provocan, se empujan. Hay escenas donde literalmente parece una entrevista… y aun así hay tensión sexual.
— Irene G.Este libro me hizo cuestionarme cosas que no quería cuestionar. No es un romance cómodo. De hecho, a ratos ni siquiera quería que lo fuera… pero no podía dejar de leer. La tensión entre ellas es más mental que física, y eso lo hace peor (en el buen sentido).
— Claudia N.Me gustó que no intenta hacer agradable a nadie. No hay redención fácil, no hay excusas. Solo decisiones cuestionables y una atracción que no debería existir… pero existe.
— Fernanda C.
Hay partes que se sienten muy densas por el tema de la guerra y la ética, pero justo eso le da peso. No es solo ellas dos, es todo lo que representan.
— Natalia S.
La dinámica entre ellas es incómoda de la mejor manera. Nunca sabes quién tiene el control realmente. Hay momentos donde crees que una domina… y en la siguiente página ya no.
— Andrea L.No es un libro que recomendaría a cualquiera, pero sí a quien quiera leer algo diferente dentro del romance lésbico. Aquí no hay fantasía de amor bonito. Hay tensión, duda y consecuencias.
— Laura P.